Guía de lectura para el Miércoles 18 de Marzo
Los padres frente a la educación
- ¿Qué ha sucedido con la confianza depositada por la población en el sistema de enseñanza?
- ¿Qué lugar ocupa la educación cuando se les pregunto qué es lo que más afecta al entrevistado y a su familia?
- ¿La gente cree que la crisis de la educación afecta su propio grupo familiar?
- ¿Qué calificación le da el 86% de los entrevistados a las personas?
- ¿Qué calificación le da el 60% de los entrevistados a la educación que ellos mismos han recibido?
- ¿Cómo considera el 47% de los encuestados el rendimiento académico de los alumnos del país?
- ¿Cómo considera el 81% de los encuestados el rendimiento académico de sus propios hijos?
Los padres frente a la educación
El estado
de la educación en el país es uno de los problemas que encabezan la nómina de
cuestiones que preocupan a los argentinos. Asimismo, los estudios de opinión
pública demuestran que, durante la última década, cayó la confianza depositada
por la población en el sistema de enseñanza: mientras que, en 1984, el 54% de
las personas confiaba mucho o bastante en ese sistema, en 1996, lo hacía sólo
el 33%. En una investigación llevada a cabo en 1999, más de la mitad de los
encuestados piensa que la situación educativa del país empeoró en el lapso
transcurrido entre 1997 y 1999.
Otras
investigaciones recientes señalan que el 8% de los entrevistados piensa que la
educación constituye el problema más grave del país: ocupa el cuarto lugar
detrás del desempleo (36%), la corrupción (24%) y la pobreza (9%). Sin embargo,
cuando en esa misma muestra se investiga lo que más afecta personalmente al
entrevistado y a su familia, la educación queda relegada al séptimo puesto, con
el 4% de las menciones. La preceden el desempleo (33%), los bajos salarios
(20%), la seguridad y el delito (10%), la pobreza (9%), la situación de los
jubilados (7%) y la corrupción (6%).
Estos estudios indican que la mayoría de los argentinos entiende
que la educación atraviesa serios problemas, pero interpreta que se trata de
una crisis que no afecta a su propio núcleo familiar. Resultan coincidentes los
resultados de una investigación realizada en un conjunto de nueve ciudades del
interior del país en 1997. En ese caso, el 86% de los entrevistados calificó la
situación de la educación en el país como regular, mala o muy mala. Sin
embargo, el 60% dijo estar conforme o muy conforme con la educación recibida
por ellos. Es de hacer notar que el 70% de los entrevistados en esta
investigación estaba estudiando en el sistema público o lo había hecho en el
pasado. Posiblemente esa discrepancia entre la percepción del estado general y
la de la situación personal de cada entrevistado explique el hecho de que, en
ese mismo estudio, la educación haya ocupado el séptimo lugar entre los
considerados problemas principales del país. Efectivamente, la educación
recibió el 3% de las menciones mientras que la falta de trabajo encabezó la
nómina de problemas (34%), seguida por la corrupción (24%).
La sorprendente disociación que insinúan estas
investigaciones entre la percepción del estado general de la educación y la de
la situación personal confirma la existencia de una actitud que ha sido puesta de
manifiesto de manera sistemática por una serie de estudios realizados durante
la década de 1990 por Enrique Zuleta Puceiro. Así, por ejemplo, cuando en 1994
se analizó una muestra que representaba a todo el país, se comprobó que el 65% de
los entrevistados consideraba que la educación en la Argentina era regular,
mala o muy mala. Pero, en cambio, si se requería de esas mismas personas una
evaluación del colegio al que concurrían sus propios hijos, se comprobaba que
el 76% de los padres se consideraba satisfecho o muy satisfecho con esa
escuela, mientras que sólo el 7% de los padres se manifestaba poco o nada
satisfecho con el colegio de sus hijos. La conformidad con la escuela fue del
84% en 1991 y del 73% en 1993. En todos los estudios se muestran más
satisfechos quienes envían a sus hijos a establecimientos privados (88%) que
quienes han elegido escuelas públicas (79%). También es mayor la satisfacción
entre las personas de mayor nivel socioeconómico: se muestra conforme el 92% de
los entrevistados de nivel alto y el 81% tanto en el nivel medio como en el
bajo.
Llegado
el momento de evaluar de manera general el rendimiento académico de los alumnos
en el país, el 47% de los encuestados considera que este es bueno o aceptable.
Sin embargo, cuando se evalúa el rendimiento de los propios hijos, el 81% de
los padres lo considera bueno; el 15%, regular y sólo el 3%, malo. Al igual que
lo que ocurre con la satisfacción con las escuelas, están algo más conformes
con el rendimiento de sus hijos los padres que los envían a establecimientos
privados que quienes lo hacen a los públicos (el 87% contra el 77%), así como
los provenientes de sectores económicamente más favorecidos.
Esta
distorsión no es exclusiva de la Argentina. Desde hace treinta años, la
organización estadounidense Phi Delta Kappa, junto con la encuestadora Gallup,
investiga las actitudes sociales hacia las escuelas públicas. En el estudio
correspondiente a 1998, sólo el 18% de los padres calificó positivamente las
escuelas públicas de los EE.UU. Ese porcentaje aumentó al 46% cuando las
evaluadas fueron las escuelas de la zona en la que vivía el encuestado y trepó
al 64% cuando la opinión se refirió concretamente a la escuela a la que
concurría su propio hijo o hija mayor.
En
cambio, esa conformidad varía cuando se comparan las actitudes de los padres
pertenecientes a otras culturas. Cuando se investiga la satisfacción de los
padres con el colegio en el que sus hijos cursan el quinto grado de la
educación elemental, esta alcanza el 75% en los EE.UU, el 50% en Taiwan y el
33% en Japón.
Los
resultados coincidentes de estudios realizados en la Argentina, que recurrieron
a métodos diferentes y se llevaron a cabo en grupos de población diversos y en
distintos momentos, permiten concluir inequívocamente que los padres argentinos
consideran que la educación en el país atraviesa una profunda crisis... de la
que ellos y sus hijos han logrado escapar.
Resulta
interesante investigar las razones por las que los padres dicen estar
satisfechos con la escuela a la que asisten sus hijos. En el estudio citado,
realizado en 1996 por Zuleta, los entrevistados fundamentan tal satisfacción en
el hecho de que, en la escuela elegida, los niños adquieren no sólo formación
en valores y actitudes de convivencia (79%), sino también capacidad de
razonamiento autónomo (77%), así como buenos conocimientos de lengua y ciencias
sociales (76%) y de matemática y ciencias exactas (75%). En las investigaciones
realizadas en años anteriores, se obtuvieron similares evaluaciones positivas acerca
del logro de esos objetivos de enseñanza en un porcentaje que siempre superó el
75%.
Podría
resumirse la situación afirmando que las personas encuestadas están satisfechas
con la escuela a la que asisten sus hijos porque advierten en ellos positivos
logros académicos, fundamentalmente en los campos de la lengua y la matemática.
¿Se
corresponde con la realidad esta satisfacción de los padres con lo que aprenden
sus hijos en la escuela? A partir de 1993, la Argentina ha encarado un programa
nacional destinado a evaluar sistemáticamente el rendimiento de niños y jóvenes
en distintas etapas del ciclo escolar. Lo que se ha investigado es el
conocimiento de la lengua y la matemática, precisamente los dos campos en los
que los padres consideran satisfactorio el rendimiento de sus hijos.
Los resultados obtenidos en los operativos nacionales de
evaluación de la calidad educativa realizados hasta ahora por el Ministerio de
Cultura y Educación son coincidentes con los de investigaciones similares,
menos ambiciosas, llevadas a cabo en diferentes ámbitos. Todas han puesto de
manifiesto graves deficiencias en los conocimientos de los niños al terminar la
escuela primaria y de los jóvenes que completan su educación media. Es más, hay
evidencias que confirman la sensación generalizada de que el nivel de
conocimientos alcanzado por los jóvenes al concluir sus estudios secundarios ha
disminuido en forma sostenida en el transcurso de los últimos veinte años.
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